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Hola amig@s saludos aquí les regalo esta ESPECTACULAR publicación en la q a

Hola amig@s saludos 🙋‍♂️aquí les regalo esta ESPECTACULAR publicación en la q a modo de "Continuación" les ofrezco varias anécdotas y curiosidades sobre aquel Maravilloso 20 de Mayo de 1902 día en el que Máximo Gómez con los ojos nublados por las lágrimas, se abrazó a José Miguel Gómez en el viejo salón del trono del palacio de gobierno, para decirle: «Creo que hemos llegado»

El 20 de mayo de 1902, nace la República de Cuba, siendo electo Tomás Estrada Palma como su primer presidente. El prestigio de Estrada Palma dentro de los círculos revolucionarios lo había convertido en uno de los candidatos favoritos entre amplios sectores de la población cubana.

Llevaba unos 25 años fuera de la Isla y regresaba tras una amplia campaña publicitaria de los sectores cubanos, que lo alababa como maestro, padre de familia y sobre todo, como amigo de Martí. Los cubanos de Nueva York lo despedían con un banquete y le obsequiaban una pluma de oro.

El 11 de mayo desembarcó en La Habana, y el 15, el Senado y la Cámara de Representantes, que se constituyeron ese mismo día, lo proclamaban Presidente de la República. Ya el 24 de febrero de ese mismo año, las provincias lo validaban para su alto cargo.

Estrada Palma, que había formado parte del movimiento insurreccional capitaneado por Carlos Manuel de Céspedes, alcanzando el grado de General, no era la primera ocasión en que se alzara con este alto cargo, ya que había sido designado Presidente de “Cuba en Armas”, el 29 de marzo de 1876, siendo innegable su labor por recuperar el sentimiento revolucionario. Un año después, desplazándose hacia Bayamo, es sorprendido y apresado por tropas españolas que le trasladan al Castillo de Morro y más tarde a España, donde permanece en prisión hasta la firma de la “Paz de Zanjón”.

Estrada Palma nunca aceptó dicha paz, pues aunque representaba algunas mejoras para nuestra Isla, no satisfacía las aspiraciones independentistas, ni la abolición de la esclavitud. Tras su liberación, se traslada a París y desde allí a Estados Unidos, donde finalmente fija su residencia en Central Valley, Nueva York. En su exilio político y tras la muerte de Martí es designado Ministro Plenipotenciario del Gobierno Provisional de la República de Cuba en Estados Unidos, siendo también jefe de una junta revolucionaria con sede en Nueva York, dedicada a comprar armas y a buscar ayuda económica para apoyar a los insurrectos.

El día 19, en todas las calles se dispararon cohetes y voladores, las campanas repicaron, los tranvías aparecieron engalanados con banderitas y cortinas con los colores de la bandera cubana. Una multitud de cubanos comenzaron a recorrer el Paseo del Prado hasta el Malecón, y otras principales calles de la ciudad. Se cumplía la más grande aspiración del pueblo cubano de emprender el camino de la democracia.

La prensa de la época comenta:
“…El pueblo de la Habana demostró ayer una vez más que sabe aliar la alegría y el entusiasmo a la cordura, y que posee el secreto de expresar ostensible y hasta ruidosamente su regocijo, sin provocar conflictos ni promover desórdenes. La nota característica de la conmemoración de ayer fue en todas las clases y todos los elementos sociales… porque está ya en lo esencial conseguido; no se necesita más que consolidarlo hasta hacerlo indestructible…”

Considero que independiente a las diferentes interpretaciones de esta fecha, hay que celebrarla, porque el Estado nacido a la vida ese día mantiene inalterables su nombre y los símbolos patrios que lo identifican. La bandera que siempre aparece en la esquina superior derecha de esta página, es la misma que se izó por vez primera sobre el Palacio de Gobierno el 20 de mayo de 1902.

Independientemente a los diferentes puntos de vista que existen sobre este histórico hecho, no es lógico satanizar esta fecha, ni borrarla de la historia para hacerla formar parte de una lista de olvidos, en una especie de limbo histórico cultural.

En mi infancia, el 20 de mayo era Fiesta Nacional y la celebrábamos con orgullo colocando la bandera en la ventana de nuestras casas y en nuestras escuelas. Dejó de celebrarse a partir de 1963, olvidándonos de que es una fecha nuestra, de TODOS los cubanos.
Aquel día, la gente, aun sin conocerse, se saludaba y abrazaba en la calle; reía y lloraba, gritaba y cantaba. Cuba entera vibraba de patriótico entusiasmo. Decenas de miles de personas congregadas en el todavía incipiente malecón habanero permanecieron de rodillas, en gesto de devoción, mientras la enseña nacional era izada en el Morro
No quedó ventana, puerta, tejado, azotea, balcón o poste de la vía pública de donde no colgase una bandera cubana, más o menos grande; ni pecho de hombre que no mostrase sus tres colores entrelazados en un botón o roseta en el ojal de la levita, saco o chamarreta; ni peinado de mujer donde el alto y espeso moño no luciera la enseña patria, en la punta de un artístico y enhiesto prendedor».

Me despido contándoles como dato curioso que; La bandera cubana que se izó, a las 12:10, en la azotea del viejo Palacio de los Capitanes Generales convertido ya en Palacio Presidencial, para anunciar que ya Cuba era una República, fue arriada quince minutos más tarde porque el interventor norteamericano Leonardo Wood, cesado ya en su cargo, quiso llevársela como trofeo?
Ese día, a la toma de posesión de Tomás Estrada Palma como primer Presidente de Cuba no se invitó a ninguna mujer —ni siquiera a Genoveva Guardiola, la esposa del mandatario— porque la recién aprobada Constitución de 1901 no les reconocía derechos políticos a las mujeres y, por tanto, se les excluyó del protocolo.





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