Hola amigos quiero compartir algunas leyendas relacionadas con la ciudad de Mata

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Hola amigos quiero compartir algunas leyendas relacionadas con la ciudad de Matanzas, voy hacer alusión a dos, en otro momento publico las otras.

Museo farmacéutico
Cuenta la leyenda que en el actual Museo Botica Francesa del Dr. Ernesto Triolet son diversas las apariciones que confraternizan con sus veladoras y visitantes. Se trata de un inmueble conservado como en sus tiempos de esplendor: todos los instrumentos pueden rendir hoy sus habituales faenas, y en los estantes de madera tallada totalmente a mano permanecen tinturas, ungüentos, pomadas y elíxires prestos a conformar medicinas para los sufrientes.

En los altos, donde residía la familia Triolet, un viejo reloj de péndulo se niega a ser reparado. Sin embargo, en ocasiones se escuchan sus campanas, que alternan con los tres golpes de bastón que acostumbraba a dar sobre el piso su propietario. Y más sonidos escapan de la comprensión: el del piano que solía tocarse en la planta superior.
Una pequeña avanza a saltos desde la antigua puerta principal, hoy clausurada, y sube las escaleras. El Dr. Triolet explicaba que se trataba de su sobrina, fallecida a los seis años de edad. También se suma a la leyenda la virgen de mármol de Carrara que desde su fundación permanece en lugar preferente. Al reparar el inmueble fue bajada para la limpieza, y al retornarla a su sitio emitió una fuerte luz azul que apreciaron los carpinteros y las trabajadoras del museo, y que atribuyeron al agradecimiento de la deidad por la atención recibida.
El farol de la entrada, dicen, se enciende cada lunes, como se acostumbraba por ser el día de guardia de la farmacia. Y las gavetas y puertas de anaqueles pueden abrirse y cerrarse solas, demandadas por manos invisibles. La fantasía es propia en un lugar que retrotrae al pasado. La belleza de sus vasijas de porcelana policromada se enriquece con estos derroteros de la imaginación, y presta nuevos encantos a la vetusta institución.

El Teatro Sauto
Según cuenta la leyenda que en el Teatro Sauto, considerado Monumento Nacional, vuelven al escenario las figuras del arte que le dieron gloria. La instalación es una joya arquitectónica, concebida como la caja armónica de un instrumento musical. Su acústica se considera perfecta, y ha permitido al público matancero disfrutar de las actuaciones de Sara Berhnard, Hipólito Lázaro, Alicia Alonso, Ernesto Lecuona y tantos otros de reconocida trayectoria internacional.

Una de las leyendas afirma que la propia Anna Pavlova danza aún entre los cortinajes y se desplaza entre las sombras de las escaleras. Bola de Nieve vuelve al piano a desgranar sus melodías, y se escucha la campanilla que tocaba su propietario, Sauto, cuando quería volver al orden a los espectadores.

La fila seis, y específicamente la primera silla, resulta el lugar de mejor acústica, sin que se haya explicado los factores físicos que determinan esta singularidad.

Cuentan que allí se sienta un chino de nombre desconocido, uno de los tantos asiáticos que de las canteras extrajeron los cantos con que se edificó el teatro, y luego pasea por entre las lunetas para disfrutar del fruto de su esfuerzo.

Los números engranajes bajo el piso y el crujir de la madera propician el vuelo de la imaginación, a la que se suma la incógnita del porqué en el olimpo reflejado en su techo, donde descansan ocho musas, está ausente Polimnia, diosa de la elocuencia.

El teatro, orgullo de los matanceros, constituye una reliquia y asume la contemporaneidad sin desdeñar sus tradiciones.