De la Cuba de antaño recuerdo hasta "los atrasos del pasado".

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De la Cuba de antaño recuerdo hasta "los atrasos del pasado". Yo no sé usted pero en lo que a mí respecta habían muchas cosas en Cuba que ya no encuentro en la era moderna. Algunas boberías no las creía y otras no me gustaban cuando vivía allá pero me divertían y me hacían reír…

No, no hablo de las maravillas de la Cuba de Ayer sino que a veces pienso en tonterías, equivocaciones, ignorancias, mitos, fábulas, mal agüero y leyendas del siglo 18.
Sí, muchas supersticiones han desaparecido de mi entorno.
*Como por ejemplo, no veo a personas saliendo del cine a las 12 de la noche con un pañuelo tapándose las bocas para evitar que “el sereno” les cause catarro, dolor de garganta o perder la voz. De muchacho yo le tenía más miedo "al sereno" que "al coco".
*Y le tenía terror al "paquete" de que los "brujos" se llevaban a los niños los días de Santa Bárbara para sacrificarlos…
*Yo veía y escuchaba en el parque de mi pueblo a coterráneos con el cuello virado y decían invariablemente que eso era producto de que les había dado “un aire”…
En el campo me decían: “De noche no pases por esa vereda porque ahí sale un fantasma”… Eso no existe actualmente a mí alrededor. Aunque algunos me aseguran que el fantasma vive muy tranquilo exiliado en Homestead, Florida…
*Aquí jamás me he enterado de personas que hayan muerto mientras se daban una ducha o haciendo el amor, por no haber esperado las tres horas reglamentarias después de haber comido.
*Conocí a tres mujeres en mi barrio que estaban completamente jorobadas y las malas lenguas decían que era porque habían estado planchando la ropa durante largo rato y acto seguido se habían bañado.
¿A ustedes nunca les dijeron que varios "curdas" habían fallecido porque ligar la cerveza con plátano al mismo tiempo resulta ser un veneno?
Cosas que aquí no se comentan y que mucha gente a mí alrededor juraba como ciertas eran que:
Montones de hombres estaban completamente impotentes producto de haber tomado muchos refrescos "Materva".
Había una casa que nadie alquilaba ni la quería comprar porque en ella aparecía “un hombre sin cabeza”… Aquí eso sólo se ve en las películas de horror.
*Cubanos que se morían simplemente “de algo malo “o "se murió de viejo" y "de causas naturales"…

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*Y habían enfermedades de las cuales nos eran prohibidas hablar ni preguntar a los hombres por ser “cosas de mujeres”.
Ni veo por ningún lugar la sagrada mata siguaraya.
Y tal parece que los médicos en esta nación aceptaron la teoría de Álvarez Guedes de que "el Romerillo es una mierda"…
*Aquí jamás me encuentro con niñitos con un “azabache” puesto con un alfiler para evitar “el mal de ojos”…
*Tampoco observo a muchachos con las mismas camisas puestas por todo un año porque sus madres hicieron una promesa a la Caridad del Cobre…
*Nunca veo a un grupo de americanos arrastrándose hasta llegar a una imagen de San Lázaro para que les conceda un milagro.
*No conozco a una madre que le ponga cinco frazadas por encima a su hijo para bajarle la fiebre.
*Ni tampoco embadurnarle Mentholatum en el pecho para quitarle el “jipío”,
*ni darles leche condensada con Malta Hatuey para que engorden.
Ya no me encuentro con individuos que crean que ser flaco es síntoma de pobreza.
Ni hombres orgullosos de tener una monumental panza.
*Aquí no conozco a ningún doctor americano que recete el Jarabe de Yodotánico, ni la Emulsión de Scott, ni el Vino Desgrasado Herrera, ni el Aceite de Hígado de Bacalao…
*Hace como 50 años que no me entero que alguien se quedó ciego porque un sapo lo orinó en la cara,
* las maestras no les parten una regla en las cabezas a los alumnos malcriados,
*y nadie se toma un vaso de agua con azúcar prieta para "reforzar".
*Aquí las ranas no crían pelos, ni las sirenas cantan…
Desde luego, nada de lo antes expresado puede compararse con "La Luz de Yara" que me contaban los ancianos del pueblo que era una claridad que aparecía en el cielo con regularidad en esa localidad oriental y que muchos consideraban ser una representación de la luz que brotó de la boca de Hatuey al momento de ser inmolado por los españoles.
Y yo, por mucho que he mirado al cielo angelino, no acabo de ver esa luz. ¡Con las ganas que tengo de saludar al gran cacique!