CURIOSIDADES DE CUBA. La Finca de los Monos: un palacete del Cerro que fue zool

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CURIOSIDADES DE CUBA.
La Finca de los Monos: un palacete del Cerro que fue zoológico.

En las primeras décadas del siglo XX, la finca Las Delicias fue la reserva de monos cautivos más grande del mundo. Según cuentan cronistas de la época, su dueña, Rosalía Abreu Arencibia, enseñó a los monos a llevar ropa, usar cubiertos y beber en vasos.

La entrada de la finca Las Delicias estaba en la calzada de Santa Catalina y la calle Palatino, en el municipio del Cerro, en la capital cubana. Mucho dio que hablar en La Habana de la época por cómo eran tratados los simios.

Pero ¿quién era Rosalía Abreu Arencibia? Nació en Santa Clara el 15 de enero de 1862. Estudió en los Estados Unidos y se casó el 23 de julio de 1883, en Francia, con el médico cubano Domingo Sánchez Toledo. De la unión nacieron cuatro hijos: Jean, Raquel, Pierre y Lilita. En 1899, regresó a Cuba y se instaló en la quinta Las Delicias, una propiedad que había heredado de sus padres.

En abril de 1901, la Finca Las Delicias fue destruida por un incendio. Sobre las ruinas, Rosalía hizo levantar un castillo de estilo gótico, diseñado por el arquitecto francés Charles Brun. La inauguración del castillo fue el 3 de mayo de 1906. En la prensa de entonces se describió como “un verdadero palacio de hadas, con una decoración de las mil y una noches. Al entrar en los dominios se abre un vasto parque señorial a la manera inglesa y cree uno entrar en el país del ensueño”.

En Las Delicias, que pronto todos comenzaron a llamar la Finca de los Monos, se podían ver pavos reales, papagayos, loros, ciervos, caballos y un pequeño elefante, Jumbito. En jaulas reforzadas se hallaban un tigre y un oso pardo; y en un pequeño lago, un cocodrilo.

Casi todas las especies de este zoológico habían sido traídas de Asia y África. Pero destacaba la población de monos, más de 200. Rosalía Abreu Arencibia llegó a tener una gran variedad de especies, de diversas latitudes: titíes, arañas, capuchinos, chimpancés y hasta gorilas y orangutanes.

Las leyendas comenzaron a tejerse alrededor de la Finca de los Monos. En una de estas leyendas el protagonista era Cholo, un orangután inteligentísimo y que dicen se había enamorado de Rosalía. “Cada mañana Rosalía recibía al administrador de la finca para darle instrucciones y esta proximidad despertó los celos del animal que terminó asfixiando al hombre que consideraba su rival”.

En 1915 nació en la Finca de los Monos el primer chimpancé engendrado en cautiverio, al que pusieron por nombre Anumá. Nueve años después, la Carnegie Institution, de Washington, y la Universidad de Yale enviaron una comisión presidida por Robert Mearns Yerkes, un reputado primatólogo, para que estudiara los métodos empleados por Rosalía en el tratamiento de los simios.

Robert Mearns Yerkes no solo reconoció las investigaciones que Rosalia había llevado a cabo, sino que basado en los estudios y prácticas realizadas por ella, fundó el Laboratorio de Biología de Primates de la Universidad de Yale, en New Haven, y la Estación de Cría y Experimentación de Antropoides en Orange Park, Florida.

Rosalía Abreu Arencibia murió el 3 de noviembre 1930. La benefactora de los monos dejó millones en herencia para sus animales. Se supo asimismo que había ofrecido su colección al entonces presidente Gerardo Machado para realizar un parque zoológico en Rancho Boyeros. La idea nunca se concretó por falta de presupuesto. Los animales de la Finca de los Monos fueron entonces trasladados a la Carnegie Institutio