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…,……..Lydia Cabrera…………..
"Excelente portavoz de la Cultura Afrocubana en Cuba"

Lydia Cabrera nació el 20 de mayo de 1899, en La Habana, Cuba fué una etnógrafa cubana independiente.

Fué escritora y activista literaria. Ella era una autoridad en la Santería y otras religiones afrocubanas. Durante su vida publicó más de cien libros. Su libro más importante es El Monte , que fué el primer estudio etnográfico importante de las tradiciones, la herboristería y la religión afrocubana. Publicado por primera vez en 1954, el libro se convirtió en un "libro de texto" para aquellos que practican Lukumí (religión orisha originaria de los grupos étnicos Yorùbá y vecinos) y Palo Monte (una fé centroafricana), ambas religiones que llegan al Caribe a través de esclavos africanos.

Sus documentos y materiales de investigación fueron donados a la Colección Cuban Heritage, el mayor depósito de materiales en o sobre Cuba ubicada fuera de Cuba, formando parte de la biblioteca de la Universidad de Miami. Una sección del libro Tres Tigres Tristes de Guillermo Cabrera Infante está escrita bajo el nombre de Lydia Cabrera, en una interpretación cómica de su voz literaria. Fué una de las primeras escritoras en reconocer y publicar con sensibilidad sobre la riqueza de la cultura y la religión afrocubanas. Hizo valiosas contribuciones en las áreas de literatura, antropología, arte, etnomusicología y etnología.

En El Monte, Lydia describió completamente las principales religiones afrocubanas: Regla de Ocha (comúnmente conocida como Santería) e Ifá, ambas derivadas de la religión tradicional Yorùbá; y el Palo Monte, que se originó en África Central. Tanto la perspectiva literaria como la antropológica en el trabajo de Lydia suponen que ella escribió sobre religiones principalmente orales y prácticas con solo una tradición escrita "embrionaria". Los críticos literarios le atribuyen haber transformado las narrativas orales afrocubanas en literatura, es decir, obras de arte escritas, mientras que los antropólogos confían en sus relatos de información oral recopilada durante entrevistas con santeros, babalawos y paleros, y en sus descripciones de ceremonias religiosas. Existe una relación dialéctica entre la escritura religiosa afrocubana y el trabajo de Cabrera; ella utilizó una tradición de escritura religiosa que ahora ha internalizado su propia etnografía.

Durante la mayor parte de su vida, Lydia tuvo un gran interés en la cultura afrocubana. Su niñera afrocubana y su costurera afrocubana la habían introducido a su folklore a una edad muy temprana. Tres factores influyeron en su decisión de estudiar Afrocubanismo como adulta. La primera influencia fue su experiencia en Europa, donde estudiar arte africano se hizo muy popular. En segundo lugar, fue influenciada por sus estudios en París, donde comenzó a ver la gran influencia que el arte africano tenía en el arte cubano. En tercer lugar, tenía como compañera a Teresa de la Parra, una novelista y socialite venezolana a quien conoció mientras estudiaba en Europa, y que disfrutaba leyendo libros cubanos con ella. A menudo estudiaban la isla juntas.

Con su enfoque en explorar a fondo la cultura afrocubana, regresó a Cuba en 1930. Se mudó a un rancho, La Quinta San José, en el suburbio de La Habana, Marianao, ubicado a las afueras del barrio Pogolotti, donde realizó la mayor parte de su investigación sobre Cultura afrocubana. Entre 1937 y 1948, publicó su segundo libro de cuentos Por Que … Cuentos negros de Cuba. Para esta colección, participó en la cultura de los afrocubanos y registró sus rituales y tradiciones religiosas.

A fines de la década de 1950 continuó publicando varios libros sobre religiones afrocubanas, especialmente centrándose en los Abakuá. Al ser una Sociedad Secreta, los Abakuás eran reacios a hablar con ella sobre su religión. Como no aceptaban mujeres como miembros, Cabrera se basó en el uso de entrevistas para obtener información para su libro. Se centró en los orígenes del grupo, el mito de Sikaneke y la jerarquía de sus miembros. De alguna manera, logró fotografiar su tambor sagrado, que se supone que debe permanecer oculto en todo momento, para incluirlo en su investigación.

Lydia murió el 19 de septiembre de 1991, en Miami, Florida.